Si miramos el atractivo que tiene el bingo en la modernidad son varios los historiadores que han vuelto a observar la historia de este juego y se han preguntado la cantidad de dinero que habría obtenido su creador. Quien figura como el padre del bingo de la modernidad no logró ser millonario enseguida.
Era un juguetero que observó una presentación del llamado “Beano” en una feria. Su nombre era Edwin Lowe y él fue el que estableció aspectos que lograron contribuir para que el bingo sea uno de los juegos más populares del mundo.
Sin embargo, no se convirtió en millonario inmediatamente ya que tuvo que pedirle ayuda a un matemático para crear las combinaciones necesarias de números únicos en los cartones.
El juego se logró extender de forma rápida por toda la región y en la mayor parte de los casos se desarrolló como encuentros de beneficencia así como en ferias y carnavales. En la época que surgió el bingo con Edwin la iglesia de Pensilvania misma se contactó con él para que el juego fuera utilizado para fines benéficos.
Con ello el juego ganó popularidad y se extendió en el mundo convirtiendo las iglesias en puntos de encuentro donde los aficionados lograban interactuar y divertirse.
A cambio de esto Edwin solicitó a los competidores que le pagaran un dólar por usar el nombre “Bingo” por año. Así Edwin apostó a que el juego fuera popular pero además lo hizo en otros juegos de azar, registrándolos, sin embargo, ninguno tuvo tanto éxito como el bingo.
